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Abrazar la gratitud con The Little Seeds

Hace unas semanas publicaba en el perfil de Instagram una reflexión sobre mi diario de gratitud y la conexión entre vivir trabajando esa virtud y las personas que intentan llevar un estilo de vida más sostenible, apreciando lo que tienen sin dañar. En ese post, Patricia de The Little Seeds aportaba como plus, practicar la gratitud con nuestrxs pequeñxs para ir sembrando en ellxs la semilla del agradecimiento.


Su comentario resonó fuerte en mí y me tuvo días reflexionando sobre ello. Creo que es un tema interesante que nos puede aportar a todas, así que la he invitado al blog para expandir un poco más esta idea y que nos hable de su bonito proyecto The Little Seeds, espero que os guste y que os animéis a abrazar la gratitud y fomentarla en vuestrxs hijxs.

Yo estoy en ello y os prometo que ¡sienta muy bien!

Os dejo con ella, un abrazo.

Alba



Nuestra mente suele estar más predispuesta a centrarse en las malas noticias que en las buenas. Es por eso por lo que por lo general, solemos fijarnos más en lo negativo, los problemas o aquello que nos falta en vez de en los aspectos positivos de nuestra vida y todo lo bueno que recibimos.


Está más que estudiado que si de forma continuada nos centramos en la parte negativa, esta puede amplificarse y por tanto los pensamientos negativos se vuelven más fuertes, llegando al punto de enfocarnos siempre en las cosas que van mal, ignorando lo que va bien. Este tipo de pensamientos inevitablemente nos lleva a situaciones de estrés, descontento o irritación con nosotros mismos y con los que nos rodean.

Sin embargo, también está demostrado que la práctica de la gratitud es una excelente herramienta para cambiar el foco, ya que nos ayuda a ser conscientes de los aspectos más amables y positivos que nos rodean y alcanzando una sensación de bienestar que nos beneficia a nosotros mismos y a quienes nos rodean.


Aunque desde el punto de vista de la psicología la gratitud se suele abordar como una práctica, para mí tiene un enfoque mucho mayor ya que constituye una forma de vida en sí misma más allá de la obtención de una “recompensa” o un beneficio inmediato.


Al vivir con gratitud, estamos en primer lugar reconociendo la existencia de la bondad (y por tanto de las cosas buenas que hay en el mundo), una bondad que cada unx de nosotrxs recibimos a través de nuestra propia vivencia. En segundo lugar, reconocer que existen cosas buenas significa percibir más allá de nuestra individualidad, siendo conscientes de aquello y aquellos que nos rodean y fortaleciendo nuestro vínculo y conexión con otras personas y seres (queriendo también aportar positivamente a todxs ellxs). Finalmente, “dar las gracias por algo” nos ayuda a enfocarnos en el momento presente, observar, prestar atención a lo que nos ocurre y no vivir tan en piloto automático como solemos acostumbrar.

Todo esto que aparentemente puede resultar complicado de aplicar, es sin embargo tan sencillo que podemos practicarlo con lxs más pequeñxs y a la vez que como adultos integramos todos los beneficios sembramos en las futuras generaciones la semilla de la gratitud para que de forma natural forme parte de sus vidas. Además, dar las gracias de forma conjunta nos ayuda a reforzar los lazos familiares.

Enfocado a lxs niñxs, un ejercicio que puedes realizar incorporando a vuestra rutina diaria es la creación de un “Frasco de gratitud” (la versión infantil de un diario de gratitud), que vuestrxs peques pueden tener en su rincón de la calma si ya cuentan con uno o en cualquier lugar donde puedan tener fácil acceso.




Importante dejar siempre al lado papel y boli.

Justo antes de acostarse me parece un momento ideal para poner en práctica este pequeño ritual, en el que dejar que tu hijx comparta contigo las cosas positivas y los mejores momentos de su día. Puede existir una pregunta mágica, que siempre será la misma. Algo como “¿Por qué das las gracias hoy?” o ¿Cuáles han sido los mejores momentos de tu día?”. A continuación, y dependiendo de su edad, tu hijx podrá escribir en un papel una lista de aquello por lo que da


las gracias hoy o de sus mejores momentos del día.

Quizá al principio le cue


ste un poquito más pero en ese caso puedes ayudarle sugiriéndole alguna situación concreta. ¡Verás como muy pronto puede que su lista sea infinita! Otra opción es fijar en 3 las cosas por cada día, eso depende de ti y de tu peque.

Una vez que está escrito, deja que doble el papelito y lo meta en el frasco, llenándolo de momentos positivos. Tras depositar


lo, pídele que se concentre en la sensación de gratitud que experimenta (quizá asome una sonrisa, ¡eso es lo más bonito!) y en ese estado, permítele que concilie el sueño.


Aunque he centrado el ejercicio en lxs peques, también tú puedes compartir tus momentos agradables o aquello por lo que das gracias (ya he comentado que es un excelente ejercicio para reforzar los vínculos familiares), dejando que la sensación de alegría sea también compartida.


Otro momento especial se produce cuando abrís el frasco juntxs (a final de mes, por ejemplo) y volvéis a leer los momentos reflexionando sobre vuestra evolución a lo largo de ese tiempo y viendo cómo seguro hay periodos en los que os sea más fácil que en otros encontrar aquello por lo que dar las gracias. Es natural, y lo más importante es ver cómo a pesar de la dificultad siempre es posible conectar con lo que de verdad importa dando las gracias porque hemos sido capaces de identificarlo. Leer un buen libro, ducharse antes de cenar, comer una tarta de chocolate hecha por la abuela, aprender a andar en bicicleta, saltar en un charco, el color de las nubes en un bonito atardecer, ayudar a tu mejor amigx a resolver el problema de clase… ¡Hay tantas cosas que agradecer!




Y recuerda: la forma más fácil de que lxs niñxs integren la gratitud y el agradecimiento es que lo vean en casa. Por eso, es importante que integres tú también este hábito en tu día a día no sólo en momentos concretos como el ritual antes de dormir sino en cualquier momento o situación en la que, simplemente, manifestando en voz alta un GRACIAS ya estás contribuyendo a que tus peques sean agradecidos también en su vida.



THE LITTLE SEEDS

The Little Seeds nace del deseo de colaborar en hacer un mundo mejor.

El embarazo y la infancia son dos momentos muy poderosos a nivel experiencial.

En el primer caso, la futura mamá encarna en sí misma la esencia misma de la vida, es el canal a través del cual ésta se abre camino y durante el proceso, es mucho más sensible a percibir de manera consciente los cambios que se producen en su cuerpo y la relación que éste guarda con el bienestar de su bebé. Algo que debería mantenerse tras dar a luz aunque la vida actual a veces no nos lo permite. En segundo lugar, lxs niñxs son un fiel reflejo de la mente de principiante, o lo que es lo mismo: la capacidad de sorprenderte y maravillarte por todo aquello que conoces por primera vez, sin juicios tan característicos de la mente adulta. También ellos encarnan las emociones más puras, sin filtros. Las actitudes de ambos por tanto tienen una repercusión muy importante en la configuración de sus propias vidas y en la de lxs que les rodean, determinando así una forma de vida en concreto y por ende: el futuro de nuestro planeta y de los seres que habitamos en él.

Ayudar a que este futuro sea mejor pasa por tanto por ayudar a que su presente también lo sea. Y es ahí donde The Little Seeds quiere colaborar, a través de la práctica y la integración del yoga y el mindfulness en su día a día. Dos herramientas que son en verdad infinitas ya que existen numerosas opciones de llevarlas a la práctica y todas ellas son igualmente beneficiosas siempre que se trabajen desde la constancia (aunque sea 5 minutos al día).

Tras ser practicante de yoga y haberme formado como profesora, sentí la necesidad de tomar este camino con el objetivo de fomentar valores como el autocuidado, la presencia plena, el respeto por la naturaleza, la aceptación, el amor y por supuesto, la GRATITUD (entre otros).

En mi perfil de Instagram @thelitlleseeds_ comparto recursos para futuras mamás, niñxs, familias y educadores y aunque este es de momento el primer paso, estoy en proceso de continuar avanzando en este proyecto que para mí es súper gratificante.

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